Una mujer para dos

Ver «Una mujer para dos» (1933): el triángulo amoroso más atrevido del Hollywood pre-Code

Ver Una mujer para dos (1933), la sofisticada comedia romántica de Lubitsch con Gary Cooper, Miriam Hopkins y Fredric March. Un clásico pre-Code atrevido, elegante y sorprendentemente moderno que puedes ver gratis online en nuestra web.

«Ernst Lubitsch firma una de las comedias más modernas y audaces de los años 30»

Ver Película Completa en Español


Introducción

Cuando Hollywood atravesaba los años previos al estricto Código Hays, las historias podían permitirse libertades temáticas que muy pronto serían censuradas. En ese clima artístico tan fértil nació Una mujer para dos, dirigida por Ernst Lubitsch en 1933, una comedia romántica que no solo desafió las convenciones sentimentales de la época, sino que lo hizo con una elegancia y un ingenio inconfundibles. La película propone un triángulo amoroso inusual, vibrante y provocador, donde la moral tradicional se tambalea ante el deseo, el arte y la convivencia.

Lubitsch, maestro absoluto de la insinuación, convirtió la historia en una pieza ligera pero cargada de significado. Lejos de caer en el melodrama, el realizador utiliza la comedia para explorar emociones adultas y relaciones emocionalmente complejas, todo envuelto en su célebre “toque Lubitsch”: puertas que se abren y se cierran, gestos cargados de doble sentido, silencios deliciosamente expresivos y diálogos afilados que invitan a la complicidad. Hoy, en pleno siglo XXI, la película continúa resultando sorprendentemente actual. Además, en nuestra web de cine clásico puedes verla totalmente gratis online, una oportunidad ideal para redescubrir una obra que sigue siendo revolucionaria.


Datos técnicos

  • Título original: Design for Living
  • Título en español: Una mujer para dos
  • Año de estreno: 1933
  • Fecha aproximada de estreno en EE. UU.: diciembre de 1933
  • Director: Ernst Lubitsch
  • Guion: Ben Hecht, basado libremente en la obra teatral de Noël Coward
  • Fotografía: Victor Milner (blanco y negro)
  • Música: John Leipold
  • Estudio: Paramount Pictures
  • Duración: 90 minutos
  • Género: Comedia romántica / Comedia sofisticada / Pre-Code Hollywood
  • Reparto principal:
    • Miriam Hopkins como Gilda Farrell
    • Gary Cooper como George Curtis
    • Fredric March como Tom Chambers
    • Edward Everett Horton como Max Plunkett

Este reparto reunió a tres grandes estrellas del momento, cada una en plena ascensión de su carrera. Hopkins aporta ingenio y frescura, Cooper representa la sensibilidad del artista bohemio, y March encarna el carisma intelectual del dramaturgo. La química entre ellos es fundamental para el éxito de la película.


Trama

La historia se inicia con un encuentro fortuito en un tren rumbo a París, donde coinciden los dos amigos protagonistas: George Curtis, pintor apasionado, y Tom Chambers, dramaturgo de talento impetuoso. Ambos llevan una vida bohemia, constantemente buscando inspiración pero sin acabar de encontrar el éxito. Allí conocen a Gilda Farrell, una joven publicista americana cuya inteligencia, ingenio y encanto desarman a los dos artistas de inmediato. Gilda se convierte en el punto de unión —y de conflicto emocional— entre los dos amigos.

Cuando llegan a París, los tres descubren que la atracción que sienten entre sí es tan fuerte como compleja. Gilda, incapaz de decidirse por uno de los dos, propone una solución poco convencional: vivir juntos los tres, compartir sus talentos, apoyarse mutuamente y evitar caer en celos o rivalidades románticas. La propuesta, que parece un experimento atrevido y divertido, es aceptada por los dos artistas, fascinados por Gilda y por la posibilidad de un proyecto emocional fuera de lo común.

El acuerdo, sin embargo, pronto se ve sacudido por la realidad. Los sentimientos se intensifican, la convivencia despierta tensiones soterradas y cada uno descubre facetas de sí mismo que no esperaba. Lubitsch maneja estos dilemas sentimentales con humor, ternura y una enorme sutileza, logrando una comedia que no se ríe de los personajes, sino que se ríe con ellos. El triángulo amoroso se convierte así en un reflejo de la fragilidad humana y del choque entre deseo, libertad y compromiso.


Producción y rodaje

Ernst Lubitsch llegó a este proyecto tras una serie de grandes éxitos en la comedia sofisticada. Su estilo, basado en la sugerencia, el ritmo ágil y el ingenio verbal, encajaba a la perfección con la obra teatral de Noël Coward. Pero el guion cinematográfico, adaptado por Ben Hecht, se alejó notablemente del texto original, transformando los diálogos literarios en un humor más visual, más moderno y más acorde al ritmo de comedia que Lubitsch dominaba.

La película se rodó íntegramente en estudios de Paramount, con escenarios que recreaban un París romántico y bohemio. El diseño de producción jugó con la idea de espacios reducidos, simbólicos y llenos de puertas, cortinas y mobiliario que permitía a Lubitsch esconder, revelar e insinuar situaciones comprometidas sin mostrarlas abiertamente. Esa construcción espacial se convirtió en uno de los elementos visuales más recordados de la película.

Victor Milner, director de fotografía, aportó un estilo perfecto para la comedia sofisticada. Su iluminación suave, los contrastes delicados y el uso inteligente de sombras hicieron que la película mantuviera siempre un tono elegante. El resultado general es una obra donde la puesta en escena refuerza constantemente la tensión romántica y humorística, creando un universo que es tan realista como idealizado, tan cotidiano como poético.


Anécdotas y curiosidades

Una de las curiosidades más llamativas es que, pese a su origen teatral, casi nada del texto original de Noël Coward llegó a la versión final. Coward, de hecho, quedó sorprendido por los cambios, pero reconoció que Lubitsch había logrado algo completamente distinto y notable. La película, gracias a estos cambios, se convirtió en un ejemplo perfecto del modo en que Hollywood adaptaba obras europeas para un público más amplio.

Otra anécdota importante es que Una mujer para dos se realizó justo antes de que el Código Hays comenzara a aplicarse de forma estricta. Es decir, pocas comedias posteriores se atreverían a mostrar, aunque fuera sugerido, una convivencia basada en una relación amorosa múltiple. La película es, en este sentido, uno de los últimos ejemplos de libertad creativa en Hollywood antes de la censura moral que marcaría más de dos décadas de cine.

Por último, destaca la enorme química entre el trío protagonista. Miriam Hopkins, Gary Cooper y Fredric March improvisaron en varias ocasiones, aportando naturalidad y frescura. Lubitsch, que confiaba mucho en sus actores, les permitía repetir escenas hasta encontrar el ritmo exacto, y ese nivel de precisión se nota en cada gesto, cada frase y cada mirada que el film ofrece.


Premios y reconocimientos

Aunque no obtuvo grandes premios en su estreno, Una mujer para dos ha sido reivindicada a lo largo del tiempo como una de las mejores comedias pre-Code de Hollywood. La crítica moderna valora su audacia temática, su inteligencia narrativa y su dominio absoluto del humor sofisticado. Muchos historiadores de cine la consideran una de las obras clave para entender el “toque Lubitsch”.

En retrospectivas internacionales dedicadas al director, la película suele ocupar un lugar destacado por su originalidad y por la manera en que aborda las relaciones sentimentales desde un punto de vista adulto y adelantado a su época. Su influencia puede rastrearse en comedias posteriores de directores como Billy Wilder, quien siempre consideró a Lubitsch su maestro directo.

Además, universidades y cinematecas de todo el mundo la incluyen en ciclos dedicados tanto al cine pre-Code como a la evolución de la comedia romántica. Con el paso de las décadas, su prestigio no ha dejado de crecer, consolidándose como una obra indispensable para entender el cine estadounidense de los años 30.


Conclusión

Una mujer para dos es una obra excepcional dentro de la historia del cine clásico. Combina audacia temática, ternura emocional y un humor sofisticado que sigue funcionando hoy con total eficacia. Lubitsch articula un retrato sorprendentemente moderno de las relaciones humanas, explorando la posibilidad —real o utópica— de un amor compartido sin posesión ni celos.

¿Por qué hay que verla?

Porque es una comedia inteligente, elegante y absolutamente única, capaz de desafiar los clichés románticos y proponer una mirada fresca sobre el amor. Su ingenio, su ritmo perfecto y su tono atrevido la convierten en una película imprescindible para cualquier amante del cine clásico. Y lo mejor: puedes verla gratis online en nuestra web, tal como se disfrutaba el buen cine de antaño, pero al alcance de un clic.


Una mujer para dos. Formato Blu-ray

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